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Guía

Dilatadores vaginales: cómo se estructura un programa de verdad

Un set de dilatadores es una caja con cinco piezas y ninguna instrucción que sirva. Este artículo explica cómo se organiza habitualmente un programa en la práctica clínica, qué sensación es esperable en cada sesión y en qué momento hay que parar y llamar a alguien. Empieza, sin embargo, por lo que menos gusta leer cuando ya se ha comprado la caja.

Lo que un dilatador no es

No es un tratamiento. Es una herramienta dentro de un plan que alguien supervisa, y sin ese plan la mayoría de los sets acaban en un cajón después de tres intentos dolorosos que dejan a la persona peor que antes, porque cada intento fallido refuerza exactamente el mecanismo que se quería desactivar.

Tampoco ensancha nada de forma permanente, aunque el nombre lo sugiera. En la mayoría de las situaciones en las que se usan, lo que se está trabajando no es una estructura estrecha sino la respuesta del músculo y la tolerancia a la presión. Entenderlo cambia la forma de usarlo: el objetivo de una sesión no es meter la pieza más grande posible, es que el cuerpo tolere una presión sin defenderse.

Y no es una herramienta para el deseo. Si el motivo real es que no hay deseo, un dilatador no solo no ayuda: convierte algo íntimo en una tarea, que es la peor dirección posible.

Para qué se usan en la práctica clínica

  • Dentro de programas de fisioterapia de suelo pélvico y de terapia sexual, cuando hay dolor o imposibilidad de penetración con un componente de tono muscular.
  • En el seguimiento posterior a radioterapia pélvica, donde forman parte de los cuidados habituales en muchos servicios.
  • Tras determinadas cirugías, siempre con pauta del equipo que ha operado.
  • En la agenesia vaginal, donde la dilatación es la primera opción antes que la cirugía según las recomendaciones profesionales.

Nota honesta sobre la evidencia, porque en esta tienda va incluida: la revisión Cochrane sobre intervenciones físicas tras radioterapia pélvica concluyó que la evidencia disponible sobre el uso de dilatadores es insuficiente para respaldarla con firmeza. Se siguen recomendando por consenso y por práctica clínica, no por un ensayo que zanje la cuestión. Quien te diga otra cosa te está vendiendo algo.

Antes de la primera sesión

  1. Que alguien te haya explorado. Usar dilatadores sobre un dolor sin diagnosticar puede estar retrasando el diagnóstico de algo que tiene tratamiento propio, y en algún caso puede empeorarlo. Si has llegado aquí sin pasar por consulta, lee antes la guía de dolor.
  2. Elige el momento y el sitio. Sin prisa y sin nadie esperando al otro lado de la puerta. Media hora tranquila rinde más que tres intentos robados.
  3. Lubricante de base agua, en cantidad generosa. Sobre silicona no se usa lubricante de silicona, porque los dos materiales se atacan.
  4. Empieza por la pieza que entra sin dolor. No por la primera de la caja por obligación, ni por la que crees que deberías. La que entra sin dolor hoy.

Cómo es una sesión

Esto es lo que suele indicarse, y lo que tu profesional te diga manda por encima de este texto.

  1. Posición. Tumbada boca arriba con las rodillas flexionadas y apoyadas, o de lado. Con la espalda apoyada, no en tensión.
  2. Respiración. Inspirar tranquila y aplicar la presión durante la espiración, que es cuando el suelo pélvico se relaja. Aguantar la respiración hace justo lo contrario.
  3. Entrada. Presión lenta y sostenida en la dirección natural del canal, ligeramente hacia atrás, nunca recta hacia dentro. Si aparece resistencia, se mantiene la presión sin aumentarla y se espera. No se empuja.
  4. Permanencia. Una vez dentro, la pieza se queda en su sitio. Lo habitual son entre cinco y quince minutos, sin movimiento. Este es el punto que más gente se salta y es donde está el trabajo: la sesión no consiste en meter y sacar.
  5. Salida. Igual de lenta.

Frecuencia. Los programas se mueven en el entorno de tres a cinco sesiones por semana. Constancia por encima de intensidad: cinco sesiones tranquilas rinden más que dos maratonianas.

Cuándo se sube de pieza. Cuando la actual entra y permanece el tiempo completo sin dolor en varias sesiones consecutivas, no en una. Y si al subir duele, se vuelve a la anterior sin dramatizarlo: no es un retroceso, es información sobre el ritmo.

Cuánto dura el programa. Semanas o meses. Cualquiera que prometa un plazo concreto se lo está inventando, porque depende del punto de partida y de la causa.

Qué es normal sentir y qué no

EsperableMotivo para parar y consultar
Presión, sensación de estiramiento o de ocupaciónDolor durante la sesión, del tipo que sea
Ganas leves de orinar por la proximidad de la vejigaEscozor o quemazón mantenidos
Alguna gota de sangrado las primeras veces si el tejido está frágilSangrado que no es una gota, o que se repite
Cansancio de la zona al terminarMolestia que dura horas o hasta el día siguiente
Que un día cueste más que el anteriorFiebre, mal olor o flujo distinto

La regla de oro cabe en cinco palabras: el dolor no es progreso. En ningún programa de este tipo la molestia es señal de que se está avanzando. Es señal de que hay que bajar de pieza, acortar el tiempo o revisar el plan con quien lo supervisa.

Cuidado del material

  • Agua y jabón neutro antes y después, y secado completo. La silicona médica admite hervido de unos minutos si hace falta desinfección; el lavavajillas no.
  • Revisar la superficie cada cierto tiempo. Cualquier corte, rugosidad o pegajosidad y la pieza se retira, porque una superficie dañada es abrasiva y ya no se limpia bien.
  • No se comparten.
  • Guardado en tela o en su bolsa, no en contacto con otros juguetes de silicona.

Cuándo no comprar esto

Preferimos decirlo aquí que después de cobrarlo:

  • Si hay dolor sin estudiar. Primero la consulta.
  • Si hay sangrado, picor persistente o cambios en la piel de la vulva.
  • Si hay una infección activa o sospecha de ella.
  • Si hay una cirugía o un parto reciente sin el alta de quien te sigue.
  • Si el problema real es de deseo, de pareja o de duelo. Ahí hace falta otra conversación, no otro producto.

Fuentes

  1. Miles T, Johnson N. Vaginal dilator therapy for women receiving pelvic radiotherapy. Cochrane Database of Systematic Reviews. Es la revisión que concluye que la evidencia disponible es insuficiente.
  2. American College of Obstetricians and Gynecologists. Committee Opinion sobre Müllerian agenesis: diagnosis, management and treatment. Sitúa la dilatación como primera opción frente a la cirugía en agenesia vaginal.
  3. Bornstein J y cols. 2015 ISSVD, ISSWSH and IPPS Consensus Terminology and Classification of Persistent Vulvar Pain and Vulvodynia.
  4. Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto. Texto consolidado en el BOE.

Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.

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