Guía
Postparto y lactancia: qué cambia de verdad y en qué plazos
Hay una pregunta que aparece en el postparto y que casi nunca se hace en voz alta: si lo que está pasando es normal o si algo ha quedado mal. Este artículo intenta responderla con plazos, porque la angustia de esos meses no viene tanto del síntoma como de no saber si tiene fecha de caducidad.
Antes de seguir leyendo. Fiebre, mal olor, sangrado que aumenta en lugar de bajar, una herida que se abre, o escapes de gases o de heces: consulta el mismo día. Dolor en una pierna, en el pecho o dificultad para respirar es urgencia, no consulta.
La sequedad de la lactancia tiene explicación y tiene final
Es el dato más útil de todo el artículo y el que menos se cuenta. Durante la lactancia la prolactina se mantiene alta y los estrógenos bajos, y ese perfil hormonal se parece funcionalmente al de la menopausia en lo que respecta a la mucosa: menos lubricación propia, tejido más frágil, más sensación de escozor. No es que algo se haya roto en el parto. Es una situación fisiológica asociada a dar el pecho.
Y por eso tiene final. Lo habitual es que se recupere al reducir las tomas o al destetar, cuando vuelve el ciclo. Saber esto cambia la manera de atravesarlo, porque deja de ser un daño permanente y pasa a ser un tramo.
Mientras dura, un lubricante en cantidad generosa cumple su función, y con la mucosa así conviene ser especialmente estricta con lo que se aplica: sin fragancia, sin efecto calor y con la osmolalidad más baja posible, o directamente base silicona. El criterio está en la guía de osmolalidad.
Los plazos, tramo por tramo
Primeras seis semanas
Sangrado posparto que va cambiando de color y disminuyendo. Molestia perineal si hubo desgarro o episiotomía, con los puntos reabsorbiéndose durante ese periodo. Cansancio de otro orden. La revisión posparto se sitúa habitualmente en torno a la sexta semana, y es el momento previsto para preguntar todo esto.
Sobre reanudar las relaciones no existe una fecha oficial. El criterio práctico que se usa es que haya cesado el sangrado y que apetezca, y el segundo requisito pesa tanto como el primero. Que hayan pasado seis semanas no convierte a nadie en deudor de nada.
De seis semanas a seis meses
La cicatriz sigue madurando y puede molestar en un punto concreto durante meses, algo que tiene su propia guía: cicatriz de cesárea y de episiotomía. La sequedad por lactancia está en su fase más marcada. Los escapes de orina al toser o al reír son frecuentes en este tramo, y frecuentes no significa que haya que resignarse: es exactamente cuando el trabajo de suelo pélvico tiene más recorrido.
El deseo suele estar bajo, y las razones se acumulan: privación de sueño, carga mental, dolor si lo hay, y un cuerpo que ya está en contacto físico constante durante todo el día. Esto último tiene nombre en las consultas y explica más de lo que parece.
De seis meses en adelante
A medida que bajan las tomas, la lubricación propia tiende a recuperarse. Lo que no se ha recuperado a estas alturas es lo que merece una consulta específica y no otra tanda de paciencia: dolor que sigue, escapes que no cambian, o una zona concreta de la cicatriz que duele siempre igual.
Dos cosas prácticas que se olvidan
La anticoncepción. La lactancia no es un método anticonceptivo fiable salvo en condiciones muy estrictas que rara vez se cumplen en la vida real, y la ovulación puede volver antes que la primera regla. Es una conversación que toca tener en la revisión, no después.
El ánimo. La pérdida de deseo acompañada de tristeza persistente, ansiedad, insomnio incluso cuando el bebé duerme o sensación de no conectar con él no es un asunto de pareja: es motivo de valoración, existe atención específica para ello y cuanto antes se dice, mejor. No pertenece al catálogo de ninguna tienda y por eso está escrito aquí.
Qué no debe esperar
- Fiebre, mal olor o flujo distinto. Consulta el mismo día.
- Sangrado que aumenta en lugar de disminuir, o que vuelve con fuerza tras haber cesado.
- Herida perineal que se abre, supura o duele más cada día.
- Escapes de gases o de heces, o urgencia para defecar. Se valora siempre, y con más motivo si hubo desgarro importante.
- Sensación de peso o de bulto en la vagina.
- Dolor con la penetración que persiste más allá de los primeros intentos y con buena lubricación. Está desarrollado en la guía de dolor.
- Dolor en una pierna, en el pecho o dificultad para respirar. Esto es urgencia, no consulta.
Fuentes
- National Institute for Health and Care Excellence. NG194, Postnatal care.
- National Institute for Health and Care Excellence. CG192, Antenatal and postnatal mental health: clinical management and service guidance.
- Woodley SJ y cols. Pelvic floor muscle training for preventing and treating urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane Database of Systematic Reviews.
- Organización Mundial de la Salud. WHO recommendations on postnatal care of the mother and newborn.
Contenido informativo. No sustituye el criterio de un profesional sanitario y no atribuye a ningún producto una finalidad curativa.